El pimentón es una de las hortalizas que más satisfacción entrega cuando se cultiva bien: frutos carnosos, dulces y de gran tamaño que transforman cualquier preparación. Para lograrlo en casa, es fundamental entender que se trata de una planta amante del calor. Necesita buena exposición al sol —idealmente entre 6 y 8 horas diarias— y protección frente a bajas temperaturas, especialmente en las noches más frías.
El riego debe ser constante, pero equilibrado. El pimentón no tolera el exceso de agua: un suelo encharcado favorece enfermedades en las raíces y debilita la planta. Lo ideal es regar profundo, dejando que el sustrato se seque levemente en la superficie antes de volver a regar. En macetas, asegúrate siempre de un drenaje eficiente. Un sustrato rico en materia orgánica ayudará a mantener la humedad sin generar exceso.
A medida que aparecen flores y comienzan a formarse los frutos, la planta necesita más energía. En esta etapa es recomendable reforzar la nutrición con fertilizantes orgánicos ricos en potasio, lo que favorece el tamaño y la calidad del pimentón. También es buena práctica usar tutores si las ramas se cargan mucho, evitando que se quiebren por el peso. Con estos cuidados, cultivar pimentón en casa se transforma en una experiencia tan productiva como gratificante.