El ají cristal es parte de la tradición culinaria chilena y una excelente opción para quienes quieren sumar carácter a su huerta. Es una planta que se adapta bien al cultivo en macetas y espacios reducidos, siempre que reciba buena luz y calor. La ubicación ideal es un lugar soleado, protegido del viento, donde pueda desarrollarse sin estrés térmico.
En cuanto al riego, el ají cristal necesita un equilibrio similar al del pimentón: humedad constante sin exceso de agua. El sustrato debe ser suelto y bien drenado para evitar problemas en las raíces. Durante la etapa de crecimiento vegetativo, un aporte regular de compost o fertilizante orgánico favorece una planta fuerte, capaz de sostener una buena carga de frutos más adelante.
A medida que los ajíes comienzan a aparecer, la planta entra en su fase más productiva. Es recomendable cosechar de forma periódica para estimular la aparición de nuevos frutos. Dependiendo del gusto, se pueden recolectar verdes o esperar a que maduren y tomen su color rojo intenso, cuando el sabor se vuelve más profundo y el picor más marcado. Cultivar ají cristal en casa no solo aporta sabor a la cocina, sino también la satisfacción de mantener viva una tradición desde la propia huerta.